Vivir lejos de casa
Te fuiste para trabajar, estudiar o empezar de nuevo, y quizá fue la decisión correcta. Pero el corazón no hace cuentas: extraña la voz de tu madre, el olor de casa y un idioma en el que no tienes que explicarte. Si la nostalgia te pesa ahora, esta página es para ti.
El cansancio de vivir fuera es real
Al vivir en otro país cambian muchas cosas a la vez: el idioma, la comida, las costumbres, la gente. Todo eso consume energía, incluso en los días que parecen normales.
Puedes sentir culpa por estar lejos, o por no estar lo bastante feliz «a pesar de la oportunidad». Tus sentimientos tienen sentido y no te hacen menos fuerte.
Lo que alivia la soledad lejos de casa
- Fija un horario regular para hablar con tu familia que ambos esperen, en lugar de llamadas sueltas.
- Busca gente de tu país o de tu idioma en tu ciudad: una iglesia, una mezquita u otro lugar de culto, una asociación o un grupo en internet.
- Lleva a tu nueva casa algo de la anterior: un plato, un olor, una foto, una costumbre de la mañana.
- Conoce tu nuevo lugar poco a poco: un parque, una cafetería, un paseo que te guste.
- Planea una visita o un reencuentro, aunque sea dentro de meses. Tener una fecha en el horizonte hace más llevadera la espera.
Cuando la nostalgia pesa demasiado
Si la nostalgia se vuelve una tristeza constante que no te deja dormir, trabajar o salir, habla con un profesional de salud mental; muchos atienden en línea y en tu idioma. Pedir ayuda estando lejos no es fracasar.
Personas lejos de casa que te entienden
En «estoy triste» escribes lo que te pesa sin nombre, y lo leen personas de todo el mundo, muchas de las cuales viven lejos de su país como tú, y te responden en tu idioma aunque no lo hablen.